¿Actitud o talento?

Para el desempeño de toda faceta, profesión o tarea de nuestro cometido diario, las personas necesitamos de unas capacidades y aptitudes que poder poner en práctica a fin de que las funciones que aporten en su ejercicio puedan incidir en el buen fin o éxito, o por el contrario puedan fracasar y ser contrarias al cometido ejercitado.
Es evidente que frente a cualquier ocupación iniciada, las habilidades y competencias de los individuos son determinantes en el desarrollo que emprendan y en el desenlace en que las finalicen. Estas cualidades vienen establecidas por el potencial que conllevan y que denominamos talento.
A partir de aquí entran factores de actuación que se concretan a través de actitudes individuales. Es decir, mediante nuestra voluntad y deseo en nuestra acción de proceder, que marcará, con su influencia, la forma de encarar cualquier práctica a desarrollar.
Después de haber hecho un análisis de situación entre talento y actitud, se nos plantean los siguientes interrogantes: el talento nos puede conducir al éxito o al fracaso, personal o colectivo, pero ¿puede haber un éxito sin actitud? ¿Es posible el éxito con actitud y falta de talento?
Ante todo se ha de tener claro que la voluntad en la actividad que efectúa cualquier ser humano es la palanca, el impulso y el estímulo que potencia sus acciones profesadas dotándolas de la fuerza y la energía necesaria en la búsqueda de un final exitoso.
Las competencias y los conocimientos, sin las actitudes pertinentes necesarias para la determinación del talento, quedan mermadas e invalidadas en la obtención de nuestras aspiraciones; las actitudes idóneas nos aportan el plus añadido que genera el equilibrio necesario para la consecución de las pretensiones que deseamos en la consecución de una finalidad.
La voluntad, la exigencia y el esfuerzo propio son primordiales e imprescindibles para dar luz a nuestras ambiciones, anhelos y deseos, junto al tesón, la constancia y el empeño, que son el acicate en la conquista de un logro a obtener.
La actitud y el talento han de ser complementarios ante cualquier fin que se emprenda. Su retroalimentación es básica para suplementar conductas y agudizar en su culminación los modelos y prototipos de diligencia plena en el proceder activo que se realice, unido a un seguimiento explicito que nos lleve a la excelencia en el ámbito particular o general.
Ya que todas las personas no están en disposición de tener el mismo talento ni las mismas suficiencias propias, aprovechemos la actitud, que es un valor innato de provecho y beneficio connatural del ser humano, transmitiendo afán de superación como progreso y crecimiento personal. Utilicemos nuestro bienestar interno para mejorar en nuestro avance individual a modo de evolución e impulso y perfeccionamiento.
La condiciones personales, el talante y la conducta ejercida son el medio y la forma que nos acercan al camino que nos lleve a la consecución del éxito, transmitidas por la tenencia de una actitud conveniente y adecuada.
El talento ha de ser el instrumento y la herramienta para poder alcanzarla. Y nosotros el mecanismo útil y apéndice necesario.
Sepamos conjugar actitud y talento. Mantengamos la tenacidad, el tesón y la perseverancia en nuestras actitudes diarias, y utilicemos al máximo el talento como piedra angular ante nuestros empeños y deseos grupales o individuales. Explotemos al límite nuestro talento personal frente a nuestros afanes generales o propios y profundicemos con tenacidad en nuestro crecimiento personal. Llevemos al límite nuestras actitudes con una predisposición del ánimo llena de vitalidad y energía que nos aliente ante cualquier circunstancia contraria, coyuntura o acontecimiento que percibamos. Son el camino, el medio y el recurso más fructífero para conseguir nuestros propósitos y aspiraciones que promovamos.
No hay mejor forma de rentabilizar nuestro talento que mejorar nuestra actitud: la personificación del binomio del triunfo entre “el saber y el querer”.
En favor de un talento fructífero y una actitud abierta y receptiva; por un talento inequívoco con una actitud bien definida y con disposición, caminemos hacia el éxito.

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Acerca de Lorente Andía

Reflexiones y análisis sobre el pensamiento humano y nuestra sociedad.
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Una respuesta a ¿Actitud o talento?

  1. Marta Osuna dijo:

    Qué motivante es leer tus artículos. Claros y directos!

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