La frustración personal ante los objetivos inalcanzados

No hay faceta, cuestión u orden de la vida que emprendamos (personal, profesional, humana) que no tenga como finalidad conseguir una aspiración determinada. Son metas, propósitos y objetivos que necesitan de la motivación para acometerlos, el deseo para conquistarlos y un plan de desarrollo y estrategia para alcanzarlos. Sin embargo: ¿qué pasa cuando nos marcamos objetivos o deseos inalcanzables? ¿Sabemos sobreponernos a los fracasos? ¿Los propósitos inalcanzados hacen que dejemos de creer en nosotros mismos? ¿Caemos en la frustración cuando no conseguimos los retos propuestos?
Todos los objetivos precisan de un afán y un esfuerzo para lograrlos. Pero, si no se consiguen, no podemos caer en la desilusión cuando hemos puesto la voluntad y el sacrificio para ir tras ellos. No podemos desistir en alcanzar las metas cuando los anhelos nos impulsan a seguir adelante, independientemente de los resultados que consigamos.
Los esfuerzos frente a los retos y fines que emprendamos nunca han de caer en la decepción estéril aunque no se concreten. Al revés, las ambiciones y el entusiasmo que pongamos en nuestras aspiraciones son la mejor forma de valorarnos en primera persona, ya que nos hacen crecer y reafirmar en las creencias y convicciones que tengamos.
No hagamos del desencanto ante los errores, una desilusión personal y negativa. Ni veamos las derrotas como decepciones y fracasos personales. Veamos en la ilusión y los propósitos que pongamos en marcha, auténticos sueños de esperanza, ganas y afán a modo de acicate ante cualquier momento o situación de decepción que tengamos.
Alcanzar lo que se desea no siempre es factible de conseguir, pero el empeño y el estímulo de nuestras acciones que ejercitemos son el mejor impulso para que las pongamos en marcha. Una actitud de vida positiva es el mejor escudo y fortaleza personal como garantía de éxito.
Ya que no hay peor fracaso que no haber fracasado. Hagamos de esa motivación en la actitud, una razón de ser, una causa a seguir y un incentivo para no desfallecer en toda circunstancia adversa que se nos presente y preocupe.
La frustración personal no ha de venir por objetivos inalcanzados. La frustración vendrá si no valoramos lo que hacemos, no estimamos nuestra persona, no reconocemos nuestras limitaciones y abandonamos la lucha, el esfuerzo y el sacrificio para seguir creyendo en nuestros retos y metas que pretendemos alcanzar. Esa es la única frustración que hemos de evitar y vencer.
Todo empeño en la vida requiere de un proyecto, un principio y un porqué. A partir de ahí, actuemos desde la ilusión y la esperanza en todo lo que hagamos. Es el mejor empeño a seguir, aquel que nos dota de ganas, ánimo y afán de superación ante las trabas, obstáculos y contrariedades que nos puedan surgir en cualquier situación o momento.
Si la perseverancia es la mejor constancia ante toda meta o ideal propio que nos marquemos. El ahínco y la determinación en nuestra actitud será la personificación del esfuerzo vital para la consecución de todo propósito a alcanzar. Y si no se alcanza, no lo hemos de ver como una decepción y derrota que nos conduzca a la frustración. Veámoslo desde la perspectiva positiva del esfuerzo, la voluntad y el sacrificio. Auténticas virtudes de valor personal, convicciones y estima propia.
El esfuerzo y la voluntad en cualquier faceta de la vida, no sólo busca el resultado que se obtenga ante un propósito o aspiración. Busca también el equilibrio en la persona, mantener sus sueños, la esperanza en que luchar y las ganas por seguir adelante.
Nada es una quimera cuando la ambición por un deseo nace del propio corazón, se mantiene el ánimo personal y se busca el sueño por el que luchar.
No es tan solo el resultado, es nuestra razón de ser la causa que nos motiva como seres humanos y nos vacuna ante toda frustración personal y objetivo inalcanzado.
Convirtamos la frustración en triunfo de esperanza y sueños. Aquella satisfacción personal en estado puro por la que luchamos y creemos.
Desterremos nuestras dudas y emprendamos un camino de ilusión por descubrir como esperanza y meta a seguir.
La magia del destino te espera. Siguela.

Acerca de Lorente Andía

Reflexiones y análisis sobre el pensamiento humano y nuestra sociedad.
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