Análisis de nuestra sociedad actual

En el tiempo que nos ha tocado vivir, los seres humanos estamos instalados en una sociedad consumista, fría y deshumanizada e insensibilizada por los problemas ajenos, en que la violencia, las desigualdades sociales y la intolerancia están marcando por desgracia parte de nuestra vida cotidiana diaria. Estos procederes reprobables y comportamientos negativos nos deben hacer reflexionar, meditar y pensar sobre los motivos y causas que han provocado esta situación actual en que nos encontramos y que debemos mejorar por el bien propio y de nuestra misma sociedad.
Desde lo largo de la historia y del tiempo, las sociedades en todo su conjunto han sufrido transformaciones desde todos los ámbitos (políticos, culturales, tecnológicos, etc.). En nuestra sociedad actual y presente vemos que el ser humano se ha vuelto un ser individualista y egoísta alejado de las personas que le rodean y de los problemas reales que le envuelven.
Esta conducta en que se anteponen los intereses propios a los ajenos se debe a unos factores determinantes: el ritmo de vida de nuestra sociedad moderna (competitividad existente, estrés, falta de empleo, redes sociales, incomunicación social), y sobre todo a la pérdida de unos referentes políticos y religiosos. Esto ha provocado que se haya visto en los bienes materiales y consumistas (posesiones, apariencias, postureo) como la única panacea de poder conseguir la autentica felicidad real.
Nos encontramos ante una lucha por conseguir una felicidad ficticia y engañosa a través del materialismo que ha sido la causante de la pérdida de valores esenciales en cualquier comunidad humana. Términos como solidaridad, comprensión, tolerancia, amor por los demás, parece como si hubieran desaparecido ni forman parte de la sociedad en la que vivimos. Valores que son el auténtico termómetro de salud de una sociedad moderna y deberían ser algo que nos tendría que preocupar como seres humanos que somos.
Ante estos hechos, la misma sociedad debe actuar como un antídoto y vacuna de resistencia que la haga despertar de esta somnolencia que la paraliza. De forma que la conciencie en el sentido humano más profundo. Teniendo en cuenta que una felicidad verdadera no sólo se consigue a través de la satisfacción y el disfrute de los bienes materiales (muchas veces efímeros y momentáneos), sino también colaborando con nuestro entorno humano más cercano y necesitado. Sabiendo que la aportación altruista i desinteresada que hagamos al bien común como seres integrantes de una misma sociedad también es una forma de enriquecernos. Una plenitud y culminación individual humana y espiritual que también nos acerca un poco más para conseguir la felicidad personal.
Por ello, cada uno de nosotros como seres integrantes de una misma sociedad compartida estamos en la obligación moral de contribuir desde la humildad a su mejora desde nuestra pequeña parcela. Aquella que es más inmediata y cercana en nuestro día a día (trabajo, empresa, familia, asociación) con humildad y sencillez. Abandonemos el egoísmo personal de ambición con la intención de la búsqueda de mejorar la sociedad actual en que vivimos y somos participes. Es la mejor herencia generosa y altruista que podemos dejar a nuestros hijos y las generaciones venideras para que puedan vivir en una sociedad más justa humana e igualitaria.

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Acerca de Lorente Andía

Reflexiones y análisis sobre el pensamiento humano y nuestra sociedad.
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