Más allá del concepto de las cosas

Cualquier individuo, al nacer, tiene una forma de ser y de sentir propia ante lo que le envuelve y rodea; una manera de ver y entender la vida.
Un concepto donde el entendimiento, a través del pensamiento y la inteligencia, crea figuras mentales de significados diferentes en el devenir de nuestra existencia y que conforma una realidad personal en nuestra mente, dando lugar al conocimiento en su esencia innata.
La gestación de las ideas, preludio de una noción determinada de nuestra actividad y capacidad intelectual, transmite la opinión sobre las cosas que nos pasan, preocupan o interesan. Es la elaboración del juicio particular y parecer innato influido por medio de la absorción de la información que nos impregna. A través del cerebro, valoramos los elementos que nos suceden y nos dan valor propio en nuestras conductas de actuación.
El concepto de nuestra calidad como sujetos es la que nos debe dotar del significado de las evaluaciones sobre cualquier entidad, que son el titulo y el significado real de lo que somos y transmitimos por medio de la realidad que percibimos, proporcionándonos la pauta real e intransferible de nuestra condición humana personal.
La creación de un arquetipo definido es la clave que nos da la visión del mundo que observamos como imagen representativa de comprensión y entendimiento; aquella que nos debe ayudar en el criterio básico de todos los planes de progreso y avance mediante la abstracción de los conceptos que planean en nuestras sensaciones. Emociones que deberían servir como propósitos e intenciones, no únicamente reducidas a simples asuntos sino a la culminación de cualquier materia que nos mantenga en disposición, con las habilidades necesarias ante cualquier decisión a solventar.
Los conceptos sobre las cosas han de ser imágenes nítidas de imaginación y modelos que nos hagan adquirir el conocimiento de los estímulos que mejoren nuestras decisiones y opiniones, enriqueciendo nuestra aptitud ante lo que vayamos a emprender.
Unas actitudes de agudeza que den salida a nuestros pensamientos con ideas exclusivas, que conlleven una ideología connatural al ser humano; verdaderas creencias de nuestros idearios más íntimos.
Los razonamientos ante los conceptos de las cosas son reflexiones para el entendimiento. Son la parte de nuestro intelecto (aprendizaje de la mente), imaginación y cerebro. son el conocimiento de nuestras propias revelaciones que nos dan noción e idea de cómo somos realmente.
Aquellos mimbres que forman parte de principios auténticos, fundamentos individuales (nuestro abc particular) y estimación fortalecedora necesaria donde se nos crea la consideración que buscamos (innegable calificación de la persona).
Un dictamen que creamos de nuestra propia valoración especifica y en la que no podemos caer en conjeturas ni en vacilaciones de inseguridad.
Debemos buscar el prestigio interno para sentirnos mejor íntimamente por medio de nuestro crédito interior. Aquel que no necesitamos predicar ante nadie ni ante nada.
Es la capacidad de nuestros sentidos y sentimientos más profundos de sensatez y razón de ser. Una sincera y efectiva prudencia en nuestros procederes, auténtico baluarte de discreción y madurez plena.
Las ideas y el concepto de ellas son la mejor sentencia de nuestros procesos evolutivos exclusivos ante la vida y el mejor aspecto a demostrar ante los demás. Una auténtica presencia y apariencia de efecto que ha de ser el impacto de nuestra intuición; aquel golpe genuino que nos transporta a nuestros sentidos e impresiones. La estampación de cómo somos es el innegable rastro y camino de reconocimiento natural sin pretensiones, que nos debe proveer de una clase y categoría ante los demás como ejemplo y modelo.
Unas cualidades de bondad y méritos verdaderos que nos calificarán como aquellas personas nobles y naturales que debemos profesar.
Es nuestra cotización total y real una efectiva capacidad que podemos aportar con la utilidad del talento y la competencia. Un valor de provecho que beneficia a la sociedad en su conjunto. Un interés único de coraje positivo y virtud de reputación sana que da sentido, naturaleza y carácter a todo lo que hacemos. Una idiosincrasia propia, un modo de ser, rango y estado de exigencia que nos imponemos, con sus cualidades, condiciones y destrezas; genuino concepto sobre la vida del ser humano y el entorno que lo rodea.
No nos quedemos en la superficialidad de las cosas y vayamos más allá de su concepto y significado.

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Acerca de Lorente Andía

Reflexiones y análisis sobre el pensamiento humano y nuestra sociedad.
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