Hacer frente a los contratiempos

Los caminos que la vida marcan al ser humano siempre son imprevisibles e insospechados. No hay un cálculo matemático predeterminado ante situaciones, contratiempos o sucesos inesperados que nos pueden surgir.
Los contratiempos pueden ser beneficiosos y favorables (felicidad, alegría, amor) o adversos y negativos (tristeza, frustración , desesperanza).
Centrándonos en los contratiempos, aquellos que afectan a nuestro espíritu y alma por sucesos inesperados (enfermedad, muerte, accidente , empleo, cuestión sentimental, situación económica), debemos saber afrontarlos de la mejor manera posible para que no nos afecten en nuestra persona a nivel físico y mental.
Cualquier imprevisto siempre es un acontecimiento inesperado que necesita de la calma para poder encararlo en las mejores circunstancias.
No hay situación repentina adversa que no requiera un carácter de serenidad y temple en espera de poder superarla de la forma más acertada.
Los problemas se han de abordar con espíritu y serenidad ante cualquier desasosiego que suframos, trance o situación.
La determinación y el carácter son decisivos en la manera de hacer frente un acontecimiento inesperado, con valor, firmeza y sosiego.
Los obstáculos son alteraciones que nos afectan y que no nos han de hacer caer en la angustia personal.
Las complicaciones que podamos sufrir de cualquier índole o naturaleza han de tener un resorte de calma para superarlas y poder hacerles frente.
Todo tipo de problema, obstáculo o desgracia, sea inesperada o repentina no debe hacernos caer en el desaliento y la tristeza.
El desánimo necesita un temple del espíritu para no caer en la intranquilidad ni en el desasosiego. Al revés, nuestra entereza ha de convertirse en una fortaleza de confianza y coraje ante los percances y complicaciones de la vida en todas sus manifestaciones.
No hay pena ni aflicción en cualquier trastorno que nos invada que no demande del vigor del espíritu, la energía del alma y la entereza de la persona.
La pesadumbre de los contratiempos son acontecimientos que deben ir acompañados del aplomo en nuestras decisiones y determinaciones.
La pena, el pesimismo y los sentimientos negativos frente a las contrariedades y las dificultades, no nos deben hacer caer en la desazón, el disgusto y la intranquilidad.
Necesitamos estados de sosiego y calma delante de las eventualidades de los problemas, obstáculos y dificultades.
Hacer frente a los acontecimientos es mantener la determinación y la entereza frente a los trastornos y las complicaciones.
Un carácter sereno que nos acompañe en un lance adverso es un valor de aliento y ánimo que nos fortalece de las dificultades y las contrariedades que nos aparezcan.
Voluntad, ánimo y esfuerzo son resortes necesarios para levantarse de los frenos, escollos y desdichas que surgen en la vida.
La perseverancia y el sosiego han de ser compañeros de viaje que nos doten del amparo y la ayuda como sostén y escudo de apoyo para vencer las penas, pesadumbres y desconsuelos.
Ante los contratiempos debemos acompañarnos de la fortaleza de la calma que nos reconforte de aplomo, aguante y resistencia para contrarrestar las desgracias y los impedimentos.
Saber acometer los acontecimientos es plantar cara al desánimo y el abatimiento que conllevan las complicaciones inesperadas y los trastornos repentinos.
Valor impulso y voluntad han de ser un estado de ánimo que nos proporcione el esfuerzo necesario para afrontar y hacer frente a los acontecimientos de cualquier índole o naturaleza con fortaleza, entereza y determinación. Es la mejor forma y manera de minimizar sus daños que afectan a nuestro cuerpo, mente y alma.
Hagamos de la entereza personal el primer paso para hacer frente a los contratiempos con determinación, fuerza y energía de espíritu. Aquella que es connatural a nuestra persona nos guía y protege en el caminar y peregrinaje de la vida.
Sigamos el camino con sus enigmas y misterios.

Avatar de Desconocido

About Lorente Andía

Reflexiones y análisis sobre el pensamiento humano y nuestra sociedad.
Esta entrada fue publicada en Sociedad y Humanismo. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario